jueves, 10 de febrero de 2011

Edición Numero 5 Chapire Informativo

Upata, jueves 10 de febrero de 2011

Crónica de una invasión que todos esperaban pero que nadie imaginaba

Este lunes 7 de febrero ocurrió lo que tanto se temía, la invasión de las casas no terminadas, pero de la forma que seguro nadie imaginó, docente invadiendo casa de docente. Todo empezó seguramente antes, pero aquí describiré lo acontecido ese fatídico lunes:

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En horas de la tarde llega Ivis Cortez a mi casa y luego de saludarla nos comenta (a mi esposa y a mi) su preocupación por la información que había recibido, de que la ola de invasiones que arropa a Upata iba a llegar en la noche a Chapire. La invité a sentarse y le brindé un café, mientras veía como enviaba mensajes de texto a los docentes notificándoles la situación, le dije que para hacer eso más rápido me dijera los números de teléfono y yo les enviaba un mensaje masivo a todos ellos. Así fue como a los números que me suministró Ivis (ella no los tenía todos) les envié un mensaje de texto invitándolos a una reunión para esa misma noche.

Reunión – Primera Parte

La convocatoria fue efectiva y antes de la hora acordada ya se encontraban bastantes docentes reunidos al frente de mi casa, discutiendo la situación.

Los docentes manifestaban su preocupación por lo que consideraban una inminente invasión, proponían tomar las casas. Como esta situación ya se había presentado en la comunidad, les pedí que esperaran un momento mientras hacia un recorrido llamando a los demás vecinos para que se acercaran, con la finalidad de que la decisión que se tomara por consenso y contara con el respaldo de toda la comunidad. Rápidamente fui con Azael a recorrer las 50 casas y pronto estábamos de regreso. Pocos fueron los vecinos que se incorporaron, no porque prefirieran permanecer de espaldas ante la situación, sino porque no se encontraban en el momento que hicimos el recorrido.

Unas vez que retomamos la reunión, les planteé a los docentes que hiciéramos una convocatoria general para el día siguiente a la que pudieran asistir no solo los que habitamos en la comunidad, sino también los demás afectados y se discutieran nuevamente los puntos para tomar una decisión por consenso que contara con el apoyo de todos.

La principal preocupación

Los docentes insistían en que esa noche vendrían malandros armados con chopos y pistolas a invadir las casas y que nosotros (la comunidad ya establecida) no íbamos a poder hacer nada para defender esos predios. La reunión continuaba, pero la poca asistencia de la comunidad ya establecida (repito, porque no se les había convocado) impedía el respaldo total como lo hemos hecho en otras oportunidades, ya que unos pocos no podemos decidir por la mayoría, más aún cuando esta no se encuentra presente ni fue invitada.

Lo que dañó la reunión

En esos instantes se presentó Ismael Méndez, (yo lo había llamado anteriormente para que se incorporara a la reunión) diciéndole a los vecinos que le habían avisado que los invasores venían en camino. Luego de hacerle el comentario a varios de los presentes, invitó a todo gañote a que se metieran en las casas.

Así fue como una reunión entre docentes buscando llegar a un acuerdo se convirtió en una carrera de velocidad en la que los primeros en llegar serían los primeros en apoderarse de las casas no terminadas, pasando de algo medianamente organizado en búsqueda de un consenso a la anarquía.

Intenté varias veces que se retomara el orden invitando a los docentes a que regresáramos a la reunión, pero ya el mal estaba hecho.

Entonces llamé a los vecinos que habían quedado en el lugar a trasladarnos a las estructuras para continuar la reunión allá, en vista de que la gente no quería regresar.

Reunión – Segunda Parte

La reunión siguió en las casas no terminadas, ya los primeros en llegar se habían ubicado en las casas y algunos gritaban “de aquí no me saca nadie”, “me irán a sacar muerto“, etc. Se retomaron los puntos, y la discusión se alargó por más de dos horas, debatiéndose entre, por una parte, no tomar las casas esa misma noche y esperar al día siguiente a que los que tienen las casas asignadas tuvieran la oportunidad de decidir y por otra parte, tomar las casas y cuando vengan los adjudicados que se vayan a las losas.

La preocupación de los habitantes

El meollo del asunto era ¿Qué iba a pasar al día siguiente cuando llegaran los docentes adjudicados a reclamar sus casas? Esa era la gran preocupación de la comunidad ya establecida, o por lo menos de los que estábamos presentes de esa comunidad y en repetidas ocasiones lo manifesté.

Nosotros (la comunidad ya establecida) no estamos en contra de que la gente resuelva su problema habitacional, incluso, ya veníamos pensando en qué debía pasar con esas casas no terminadas en caso de que este proyecto no continuara. Lo que queremos evitar son las confrontaciones violentas entre vecinos, entre docentes y lo más lógico era que las decisiones se tomaran en presencia y con el apoyo de la mayoría.

Lo que es bueno para el pavo ¿es bueno para la pava?

Algunos de los vecinos llamaban a que se metieran en las casas. Yo le pregunto a los que estaban incitando a tomar las casas no terminadas empezando por el Prof. Ismael Méndez, Mary Yutsy, Hanyer, Nidimar, entre otros, si les hubiese gustado que un día cualquiera antes de que remodelaran y/o se mudaran a sus casas, vinieran unos docentes motivados por el temor a las invasiones y se metieran en sus casas con la consigna: “de aquí no nos saca nadie”, “invasor no respeta papeles”. Noooo ¿verdad?

Primeras reacciones de los afectados

Esa misma noche llegaron dos de los afectados reclamando sus casas. Eran 2 contra 30. Se preguntaban ¿Qué podemos hacer? Primera opción: renuncien a su casa y se la dejan a los que se apoderaron de ella. Segunda opción: los que se apoderaron de la casa renuncian a ella y se la regresan. Cualquiera de estas dos opciones no implica un acto de violencia física, si es justo o no, eso es otra cosa. Pero, ¿Qué tal si ninguno de los dos renuncia? Ahí está el detalle.

Al final las personas que tomaron las casas no terminadas no quisieron retirarse y se acordó realizar una asamblea de ciudadanos al día siguiente donde pudieran asistir todos los docentes miembros de la OCV Manuel Carlos Piar y que cada quien esgrimiera sus argumentos para buscar un acuerdo que pueda contar con el respaldo mayoritario de la comunidad. Gracias a Dios que esa noche no ocurrieron actos de violencia de parte de los afectados intentando recuperar sus casas.

Segunda reunión

Al día siguiente se realizó la convocatoria, yo personalmente me dirigí hasta la 95.5 y 94.3 FM solicitando que por favor convocaran a una asamblea de ciudadanos en Villa Paraíso a las 6pm y por teléfono solicite lo mismo a la 100.3 FM, igualmente envié mensajes de texto a todos los afiliados de los que tengo su número de teléfono. La reunión se dio, pero lamentablemente ocurrió en dos partes y por separado. Por un lado se encontraba la presidenta de la OCV Manuel Carlos Piar Yarmila Piña junto los algunos afectados y la comunidad de las 50 primeras familias establecidas, y por otra, las personas que tomaron las casas no terminadas.

Resultados

Por el lado de Yarmila, nos informó acerca de la posibilidad de que el proyecto continúe en función de que se haga efectiva la inspección judicial que estamos esperando desde hace algunos meses. También nos informó que lo que correspondía legalmente a la OCV era realizar la denuncia de los hechos acontecidos y que las personas afectadas por la toma iban a ser consideradas en la continuación del proyecto. Pero lo más importante fue que se decidió por mayoría absoluta que no se intentarían acciones violentas para el desalojo de las casas tomadas. Por otra parte, las personas que permanecían en las casas no terminadas se reunieron también y llegaron a distintos acuerdos, entre los cuales estaba invitar a una reunión a Yarmila Piña para el día de hoy jueves 10 de febrero de 2011.

Lo bueno

A final de cuentas, lo que siempre hemos comentado las primeras 50 familias establecidas era que antes de que cualquier extraño invadiera, preferíamos que estuvieran maestros en esas casas, y de una u otra forma, eso es lo que está ocurriendo, Dios quiera que todo salga bien.

Mientras tanto, observo como la ola de invasiones que ha azotado a la ciudad, ya no cuenta con la presencia de los invasores, solo quedan las cenizas del monte y la basura que quemaron, al igual que las banderas y cartones ondeando con la frase: “terreno en resguardo”

Estos son los videos del acontecimiento:

"El que tenga ojos que vea, el que tenga oídos que oiga"



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